Por Editor en jefe en
División Ernst Thälmann del Partido Estadounidense del Trabajo | 18 de enero, 2026 | Las Ciudades Gemelas, Minnesota | Translated for the Red Phoenix by Colosio–
Esto Es Más Grande Que Trump
La administración fascista ha expandido sus operaciones en Twin Cities. Durante el último mes, pero especialmente durante la última semana, ha estado deteniendo, maltratando y deportando a inmigrantes y minorías nacionales, y también ha comenzado a maltratar e incluso asesinar a los organizadores y a las amplias masas que se manifiestan en apoyo de los inmigrantes. Aunque esto es claramente una consecuencia de la póliza racista y nacionalista de Trump, lo que está sucediendo en Minnesota en este momento es algo más profundo que la figura de Trump. Los enfrentamientos entre ICE y las amplias masas de las Ciudades Gemelas son un punto de inflexión en la lucha entre la clase capitalista fascista e imperialista y la clase trabajadora multinacional.
La Lucha Entre ICE y La Población de Minnesota: La Lucha de Clases
Se ha comparado la violencia del ICE con la de las camisas pardas y las milicias de las dictaduras fascistas del pasado. Es una comparación acertada: en los últimos meses, y especialmente la semana pasada, hemos visto niños golpeados, padres separados a la fuerza de sus hijos, intimidación puerta a puerta y secuestros públicos. El ICE incluso ha demostrado su disposición a asesinar a aliados y defensores de los inmigrantes, para luego alardear de ello.
Por otro lado, hemos visto resistencia popular: organizaciones como MIRAC, CAIR MN y UNIDOS MN se han movilizado para proteger a los inmigrantes y a las minorías raciales de esta violencia fascista. Hemos visto cómo extensas y populares “redes de respuesta rápida” se han movilizado para patrullar, registrar a agentes del ICE y evitar arrestos. La respuesta de la gente en las Ciudades Gemelas ha sido abrumadora.
Esta lucha se libra bajo los lemas de “defender a nuestros vecinos”, “solidaridad con los inmigrantes” y “resistencia al ICE”. Estas son las aspiraciones y la voluntad inmediatas de las masas en Minnesota. Pero, en un nivel más profundo, se trata de una lucha entre la clase capitalista, por un lado, y la clase trabajadora multinacional, por el otro.
A puerta cerrada, los fascistas y capitalistas —sean demócratas o republicanos (o sus donantes)— no reconocen ninguna ley ni distinción entre la mano de obra nacida en Estados Unidos y la extranjera. Para ellos, un inmigrante es simplemente un tipo de trabajador que puede ser sobreexplotado, que carece de derechos que los capitalistas estén obligados a respetar, que puede ser intimidado, amenazado y silenciado. Además, la intensificación de la opresión contra los inmigrantes y las minorías nacionales siembra desconfianza entre las distintas nacionalidades de la clase trabajadora, debilitando y dividiendo nuestro movimiento. La nueva ofensiva fascista no es más que la política más descarada y racista de los capitalistas para explotar, oprimir y exterminar a las minorías nacionales y raciales.
Y, por otro lado, la respuesta popular representa la voluntad y la unidad de la clase trabajadora multinacional. Cada trabajador e intelectual progresista siente que la opresión de los inmigrantes es su propia opresión, que los inmigrantes pertenecen a su clase, y que los convoyes del ICE utilizados hoy para secuestrar y oprimir a los inmigrantes, las minorías raciales y sus aliados, serán utilizados mañana para reprimir su próxima huelga, para despojarlos de sus derechos. su derechos con mínima resistencia.
La lucha contra el fascismo no es inútil.
Si se analiza desde la perspectiva de que la administración Trump ataca a los inmigrantes, la situación parece desesperada. Los inmigrantes tienen muy pocos derechos legales, mientras que Trump cuenta con una milicia privada en rápido crecimiento. Debido a décadas de racismo, discriminación racial en el acceso a la vivienda, opresión lingüística, etc., los inmigrantes a menudo parecen tener pocos aliados, mientras que la administración Trump ha enfrentado una resistencia mínima e hipócrita por parte de la prensa, los supuestos políticos de izquierda, etc., como el gobernador Tim Walz, quien tras el asesinato de Renee Good, instó a protestas pacíficas, diciendo: “Quieren un espectáculo, no podemos dárselo”, amparándose en la retórica del “orden público”. El gobernador Walz incluso ha llegado al extremo de preparar a la Guardia Nacional para proteger el “orden público”, la misma Guardia Nacional que utilizó hace seis años para reprimir la protesta de Black Lives Matter, también en nombre del “orden público”.“
Pero, vista desde la perspectiva de la lucha de clases, la situación da un giro radical. La clase obrera multinacional, unida por sus condiciones comunes de opresión y explotación, es mucho más amplia, poderosa y capaz que la clase capitalista, incluso con sus ejércitos, milicias, medios de comunicación y títeres en el movimiento obrero.
El fascismo es la consecuencia inevitable del capitalismo: la política inevitable de la clase capitalista dominante ante una crisis capitalista a escala internacional (como la actual). Pero el movimiento obrero crece en alcance y fuerza como resultado de esa misma crisis. La clase obrera comprende que ya no es posible obtener concesiones de la clase capitalista; en cambio, se da cuenta de que debe tomar el poder por sí misma. Una vez en el poder, la clase obrera destruirá todas las antiguas instituciones racistas, xenófobas y opresivas, y construirá otras nuevas basadas en los principios de igualdad entre nacionalidades y razas. Esta toma del poder por la clase obrera implica la construcción del socialismo: un cambio histórico con implicaciones para todos los ámbitos de la sociedad, pero por ahora, nos centramos en que el socialismo significa la igualdad de todos los pueblos, la libertad de usar su idioma y el fin de todas las políticas racistas, xenófobas y opresivas.
Pero este poder de la clase trabajadora, su organización y su conexión más allá de las fronteras artificiales erigidas por la clase capitalista, deben tomar una forma inmediata y concreta. En la situación actual, esto significa perseguir objetivos inmediatos para la protección de los trabajadores inmigrantes y oprimidos a nivel nacional, así como redoblar los esfuerzos para superar la división artificial de los trabajadores en sus “campos” nacionales.”
Medidas inmediatas
Los objetivos generales incluyen:
– La protección de las comunidades inmigrantes y la creación de redes de apoyo que sirvan de escudo contra la actividad del ICE;
– La disuasión y expulsión del ICE de Minnesota, y especialmente de las Ciudades Gemelas;
– Denunciar la colaboración tácita de las autoridades locales, los medios de comunicación, etc., con el ICE y el régimen de Trump; proponer alternativas revolucionarias que defiendan al pueblo sin concesiones.
Para alcanzar estos objetivos se requerirá una organización incansable, formación y trabajo en todo tipo de organizaciones de masas. Estos objetivos deben guiar nuestras tácticas y nuestro pensamiento en el próximo periodo; todas nuestras decisiones y métodos de organización deben estar conscientemente orientados a lograrlos.
En cuanto a la lucha inmediata, el punto de partida es que existen muchas opciones. Los trabajadores inmigrantes pueden conectarse con organizaciones como CAIR MN, Unidos MN, Mid-Minnesota Legal Aid, MIRAC y otras, que ofrecen ayuda inmediata a familias inmigrantes que intentan sobrevivir bajo un nivel creciente de vigilancia, opresión y brutalidad. Además, organizadores comunitarios de confianza pueden ponerlos en contacto con sus vecinos, sean o no ciudadanos, para coordinar la entrega de alimentos, el transporte y la respuesta rápida ante redadas o investigaciones del ICE o milicias fascistas.
Los ciudadanos que trabajan pueden y deben aportar sus habilidades y energías a las iniciativas mencionadas: dominio de idiomas, diseño gráfico, conocimientos de logística, donaciones, transporte, etc., pueden ser utilizados por grupos de defensa de los derechos de los inmigrantes, grupos de defensa legal y grupos y redes comunitarias locales no oficiales. A nivel político, también pueden movilizarse contra el ICE y la administración fascista, luchar junto a sus compañeros de trabajo, colegas y familiares para superar el sentimiento racista y nacionalista, e involucrar a sus colegas más progresistas en la lucha contra el fascismo. Estas luchas pueden y deben darse en ámbitos aparentemente dispares: en los sindicatos, juntas escolares, organizaciones comunitarias y culturales.
Para todos los trabajadores, si llevamos a cabo tareas como estas teniendo en cuenta la lista de objetivos anterior, podremos ir más allá de estos pasos inmediatos y empezar a ejercer influencia económica y política mediante huelgas, campañas y manifestaciones bien planificadas.
Organización, no anarquía; proteger a los inmigrantes, expulsar al ICE, detener a los colaboradores.
Todos los trabajadores en esta lucha deben priorizar la organización, la planificación cuidadosa y la comunicación con los distintos sectores de la lucha. No podemos permitirnos ser precipitados, aventureros ni anarquistas. Pero, por otro lado, inevitablemente nos encontraremos con líderes del movimiento obrero y de las organizaciones comunitarias que nos instarán a bajar el ritmo, desalentarán las formas de lucha eficaces y poderosas, e intentarán minimizar el carácter político y las implicaciones generales de esta lucha. Todos los trabajadores (inmigrantes o ciudadanos) deben luchar tenazmente contra estas tendencias y estar decididos en su trabajo a alcanzar plenamente los objetivos generales mencionados: proteger a los inmigrantes, expulsar al ICE y detener a los colaboradores. Con tales victorias en nuestro haber y la experiencia adquirida en estas luchas, podremos avanzar con seguridad y rapidez hacia las siguientes y más elevadas etapas de la lucha contra la opresión fascista, imperialista y capitalista: hacia la lucha por el socialismo.
